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martes, 28 de mayo de 2013

"El retrato de Dorian Gray" Oscar Wilde.


 "Además, Dorian, no te engañes. La vida no se gobierna ni con la voluntad ni con la intención. La vida es una cuestión de nervios, de fibras, y de células lentamente elaboradas en las que el pensamiento se esconde y la pasión tiene sus sueños. Quizá te imaginas que estás a salvo y crees que eres fuerte. Pero un cambio casual de color en una habitación o en el color del cielo matutino, un determinado perfume que te gustó en una ocasión y que te trae recuerdos sutiles, un verso de un poema olvidado con el que te tropiezas de nuevo, una cadencia de una composición musical que has dejado de tocar... Te aseguro, Dorian, que la vida depende de cosas como ésas."

Fragmento del libro "El retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde.

"El tigre y la nieve".



“Vamos, deprisa. rapidito pero sin correr, no os apresuréis. Y no escribáis únicamente poemas de amor, eh, eso es muy difícil, esperad a tener al menos 80 años.
 Escribidlos sobre otro argumento mas lírico, no sé... Sobre el mar, el viento, un radiador averiado, un tranvía con retraso... ¿De acuerdo? Porque no existe ninguna cosa más poética que otra, ¿eh, lo entendéis? La poesía no está fuera, está dentro. ¿Qué es la poesía? No se lo preguntes a Belcebú, mírate al espejo, la poesía eres tú.
 ¡Decorad bien vuestros poemas! Buscad bien las palabras, debéis escogerlas. 
A veces se necesitan ocho meses para encontrar una palabra. Escogedlas, porque la belleza se inició un día cuando alguien empezó a elegir. Desde Adán y Eva. ¿Acaso sabéis cuanto tardó Eva en elegir la hoja de parra idónea? ''¿Cómo me está esta? ¿Cómo me está esta? ¿Cómo me está esta?'', ¡Ha desnudado todas las parras del paraíso terrenal!.
¡Enamoráos! Porque si no os enamoráis está todo muerto. Sí, todo muerto. Así que os debéis enamorar, porque todo revive, se mueve, 'Todo! Lapidad el gozo, consumad la alegría. Estad tristes y taciturnos, ¡Con exuberancia! Insuflad con energía en la cara de la gente la felicidad. ¿Y como se hace eso? Pues miraré en mis apuntes, porque lo he olvidado... Esto es lo que debéis hacer... Vaya, no he podido leerlos. Pero creo que voy recordando. Para transmitir la felicidad, ¡Es necesario ser feliz!. Para transmitir el dolor, ¡Es necesario ser feliz!. Sed felices, porque tendréis que sufrir, estar mal, padecer... No tengáis miedo a sufrir, ¡Todo el mundo sufre!. Y si desgraciadamente no tenéis los medios, no os preocupéis, porque para hacer poesía solo es necesaria una cosa: Todo.”




Fragmento de la película "El tigre y la nieve" (Roberto Benigni, 2005)

domingo, 26 de mayo de 2013

Frase de "Pulp Fiction".




-¿No los odias? 

-¿El qué?

-Esos silencios incómodos. ¿Por qué creemos que es necesario decir gilipolleces para estar cómodos? 

-No lo sé, es una buena pregunta.

-Entonces sabes que has dado con una persona especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y disfrutar del silencio.


-No creo que hayamos llegado a tanto aún, pero no te preocupes acabamos de conocernos."


Diálogo de la película "Pulp Fiction" (Quentin Tarantino, 1994).

En "Los amorosos" de Jaime Sabines.




"Los amorosos son los insaciables, 
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. 
Los amorosos son la hidra del cuento. 

Tienen serpientes en lugar de brazos. 
Las venas del cuello se les hinchan 
también como serpientes para asfixiarlos. 
Los amorosos no pueden dormir 
porque si se duermen se los comen los gusanos."


Yigal Ozeri

Fragmento del poema "Los amorosos" de Jaime Sabines.

sábado, 25 de mayo de 2013

viernes, 24 de mayo de 2013

Fragmento del libro "¿Cómo debería ser una persona?" de Sheila Heti.



"Durante ese paseo bajo el sol me di cuenta de que yo tampoco había tenido nunca una amiga. Lo achaqué a que no confiaba en las mujeres. ¿Para qué quería a una mujer? No llegaba a comprender la química entre dos mujeres. Nunca había mantenido una relación estrecha con una chica desde que Ángela me partiera el corazón, cuando yo tenía diez años y le contó mis secretos a todo el mundo. Habría resultado facilísimo enumerar las ocasiones en que una chica me había traicionado, la de veces que me habían hecho daño. Y, de haber querido hacerlo, habría sido igual de fácil elaborar una lista con todas las chicas a las que yo había infligido dolor: la primera Lorraine.

En cambio, no pasaba lo mismo con los hombres. Desde mi adolescencia me había sentido atraída únicamente por hombres, del mismo modo que yo los atraía a ellos: como amantes y como amigos. Ellos me perseguían a mí. Era muy sencillo. Con quien me gustaba charlar en las fiestas era con ellos, suyas eran las opiniones que me interesaba escuchar. Hombres eran las personas a quienes quería arrimarme, cuya influencia deseaba. Era fácil. Los hombres buenos experimentaban un cariño natural hacia mi, y siempre procuraban tratarme con amabilidad. Aunque pudieran ser imprudentes u olvidadizos, raras veces me trataban con crueldad, y pese a que no siempre fueran de confianza, sí que eran de fiar en un sentido más profundo: jamás me preocupó que el corazón de un hombre pudiera volverse en mi contra (al menos, no antes de que el mío se volviera en contra de él), y mucho menos sin motivo. Ante sus ojos se desplegaba un velo cuando me miraban, que para mí era una especie de protección.

Con una mujer, con quien no tendría por qué ser distinto, nunca sucedía eso. Requerían muchos esfuerzos, ¡y ninguna recompensa! Había que ganarse la confianza desde cero en cada encuentro. Por ese motivo las mujeres son siempre tan efusivas unas con las otras: lo de emitir agudos chillidos al reencontrarse por la calle, por ejemplo. Las mujeres tiene que ratificarse mutuamente, incluso pasados los años. Aún nos va bien. Sin embargo, en la exageración de la efusividad se reconoce que las cosas no van bien entre ellas, y que nunca irán del todo bien. Una mujer no halla cobijo ni puede anidar en el corazón de otra mujer, no de forma permanente. No es un terreno seguro. El corazón de una mujer podría ser terreno seguro para un hombre, pero ¿que una mujer trate de conquistar el corazón de otra mujer? Sería como aterrizar en un terreno inestable, sin forma, como intentar mantenerse erguido sobre una base de gelatina. ¿De qué me serviría mantenerme erguida sobre gelatina?"

Fragmento del libro "¿Cómo debería ser una persona?" de Sheila Heti.

Frase del libro "Política de hechos consumados" de Nacho Vegas.

"Following the Scream" César Santos
"(…) ella es buena ella es buena persona de eso no cabe la menor duda nadie lo podría negar pero de qué le vale pienso porque sé que a ella le gusta el sexo y no tiene ningún problema y por esta cama han debido de pasar treinta mil cerdos que sólo querían echar los gordo como yo acabo de hacer pero por alguna razón basta estar con ella diez minutos no en realidad tal vez necesites una noche para darte cuenta de que nadie la querrá jamás de que puede derrochar amabilidad y simpatía y sinceridad pero a nadie le importa eso un carajo su cuerpo es como una estación de servicio por la que todos paran cuando lo necesitan y lo único que quieren es que ella les haga correrse y todo lo demás se la sude un triunfo pensará alguno de esos imbéciles acaso sea el único polvo que echen en meses sin tener que pagar (…)"


Fragmento del libro "Política de hechos consumados" de Nacho Vegas.

sábado, 18 de mayo de 2013

Fragmento de una carta de Frida Kahlo.



"¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida. Siento que desde nuestro lugar de origen hemos estado juntos, que somos de las misma materia, de las mismas ondas, que llevamos dentro el mismo sentido. Tu ser entero, tu genio y tu humildad prodigiosas son incomparables y enriqueces la vida. Dentro de tu mundo extraordinario, lo que yo te ofrezco es solamente una verdad más que tú recibes y que acariciará siempre lo más hondo de ti mismo. Gracias por recibirlo, gracias porque vives, porque ayer me dejaste tocar tu luz más íntima y porque dijiste con tu voz y tus ojos lo que yo esperaba toda mi vida." 

Fragmento de una carta escrita por Frida Kahlo a Carlos Pellicer. 
Noviembre de 1947.

viernes, 17 de mayo de 2013

Frase del libro "Mi tio Oswald" de Roald Dahl.

Quint Buchholz
“¿No les encanta a ustedes sacar la tira de carne entera, sin desgarrar sus fibras rojo-rosadas? Conseguirlo constituye un pequeño triunfo. Puede parecer un rasgo infantil, pero cuando logro sacar una nuez de su cáscara sin que se parta en dos siempre experimento una sensación triunfal incomparable. De hecho, jamás tomo una nuez sin proponerme esa proeza. La vida es mucho más divertida si se sabe jugar en todo momento.”

Fragmento del libro "Mi tio Oswald" de Roald Dahl.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Frase de la película "El número 23".





"-Yo tenía un tío, se llamaba Charlie, y un día leyó en su horóscopo que se enamoraría de una mujer vestida de rojo. Así que salió y se pasó el día buscando y encontró una, 6 meses después se casaron. 


-Mientes.


-Dos años después la mujer de rojo se divorció de mi tío, le sacó todo lo que tenía. Y él sigue perdido en este preciso instante. Sigue buscando a la mujer de rojo. Cree que se equivocó de mujer.


-¿Por qué debo sentirme mejor oyendo eso?


-Pareces más lista que mi tío Charlie.




                                              (...) Tenía una cara hecha para sonreir".



Diálogo de la película "El número 23". (Joel Schumacher, 2007)


lunes, 13 de mayo de 2013

Frase del libro "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera.

Dino Valls
“Era el vértigo. El embriagador, el insuperable deseo de caer. También podríamos llamarlo la borrachera de la debilidad. Uno se percata de su debilidad y no quiere luchar contra ella, sino entregarse. Está borracho de su debilidad, quiere ser aún más débil, quiere caer en medio de la plaza, ante los ojos de todos, quiere estar abajo y aún más abajo que abajo.”


Fragmento del libro "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera.

viernes, 10 de mayo de 2013

Frase de la película "12 monos".


"La verdad es que muy pocos de nosotros somos enfermos mentales. No digo que tú no lo seas. Por lo que yo sé tú estás ¡estás más loco que una cabra! Pero no estás aquí por eso, no estás aquí por eso, ¡No estás aquí por eso! Estás aquí por el Sistema. Ahí está la tele. Todo está ahí, todo esta ahí. Mira, escucha, arrodíllate, reza los anuncios. Ya no somos productivos, ya no nos necesitan para hacer cosas, todo está automatizado. ¿Para qué estamos aquí? Somos consumidores, Jim. De acuerdo, compra muchas cosas y serás un buen ciudadano, pero si no compras muchas cosas, si no compras ¿qué es lo que eres? Pregunto ¿QUÉ? Un enfermo mental. Los hechos, Jim, los hechos. Si no compras cosas: papel de váter  coches nuevos, batidoras computerizadas, artilugios sexuales eléctricos, sistemas de sonido con auriculares en el cerebro, destornilladores con dispositivo de radar incorporado, ordenadores activados por la voz..."




Escena de la película "12 monos" (Terry Gilliam, 1995)

Frase del libro "El retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde.

Diego Dayer

“La mutilación del salvaje encuentra su trágica supervivencia en la autorrenuncia que desfigura nuestra vida. Se nos castiga por nuestras negativas. Todos los impulsos que nos esforzamos por estrangular se multiplican en la mente y nos envenenan. Que el cuerpo peque una vez, y se habrá librado de su pecado, porque la acción es un modo de purificación. Después no queda nada, excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un remordimiento. La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella. Si se resiste, el alma enferma, anhelando lo que ella misma se ha prohibido, deseando lo que sus leyes monstruosas han hecho monstruoso e ilegal. Se ha dicho que los grandes acontecimientos del mundo suceden en el cerebro. Es también en el cerebro, y sólo en el cerebro, donde se cometen los grandes pecados.”

Fragmento del libro "El retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde.