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jueves, 24 de abril de 2014

Fragmento del libro "Tokio Blues" de Haruki Murakami.


"Creo que no deberías tomarte las cosas tan en serio. Amar a 
Santiago Carbonell
alguien es algo maravilloso y, si este sentimiento es sincero, no tiene por qué arrojar a nadie en un laberinto. Ten más confianza en ti mismo. Mi consejo es muy simple. En primer lugar, si Midori te atrae tanto, es lógico que te hayas enamorado de ella. Lo vuestro puede ir bien o puede ir mal. Pero el amor es así. Y cuando te enamoras, lo normal es abandonarte a este amor. Ésta es mi opinión. Creo que ésta puede ser una forma de honestidad".





Extracto del libro "Tokio Blues" de Haruki Murakami.

Frase del libro "Historias de cronopios y famas" de Julio Cortázar.


TORTUGAS Y CRONOPIOS.
Elena Kalis



"Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina".



Extracto del libro "Historias de cronopios y famas" de Julio Cortázar.

Fragmento del libro "Memoria de mis putas tristes" de Gabriel Garcia Márquez.


Nagib El Desouky

"Se me atravesó la idea complaciente de que la vida no fuera algo que transcurre como el río revuelto de Heráclito, sino una ocasión única de voltearse en la parrilla y seguir asándose del otro costado por noventa años más".




Extracto del libro "Memoria de mis putas tristes" de Gabriel Garcia Márquez.

miércoles, 23 de abril de 2014

Fragmento del libro "Las horas" de Michael Cunningham.


“Tendida en la cama, con el libro en las manos, se sentía vacía, extenuada por el niño, la tarta, el beso. De un modo u otro, tenía que ver con estos tres elementos, y mientras yacía acostada en la cama de matrimonio, con las persianas bajadas y la lámpara de la mesilla encendida, tratando de leer, se preguntaba: ¿es esto volverse loca? Nunca se lo había imaginado así. Cuando pensaba en alguien (una mujer como ella) que estaba perdiendo el juicio, se figuraba gritos y gemidos, alucinaciones; pero en ese momento le parecía claro que había otra manera, mucho más tranquila; una manera entumecida e impotente, apática, hasta el punto de que una emoción tan intensa como la tristeza habría sido un alivio”. 

Francine Van Hoven


Extracto del libro "Las horas" de Michael Cunningham.

Fragmento del libro "Macbeth" de William Shakespeare.


"Lady Macbeth. - ¿Estaba ebria, entonces, la esperanza con que os ataviabais? ¿Se ha dormido después y se despierta ahora para
René Magritte
contemplar, pálida y verde, lo que supo mirar tan arrogante? Desde este momento creeré tan frágil tu amor. ¿Tienes miedo de ser el mismo en ánimo y en obras que en deseos? ¿Quisieras poseer lo que estimas el ornamento de la vida y vivir como un cobarde en tu propia estima, dejando que un ''No me atrevo'' vaya en pos del ''Yo quisiera'', como el pobre gato del cuento?


Macbeth.- ¡Silencio, por favor! Me atrevo a lo que se atreva un hombre; quien se atreve a más, no lo es."


ACTO I – ESCENA VII



Extracto de la obra "Macbeth" de William Shakespeare.

martes, 22 de abril de 2014

Fragmento del libro "Al faro" de Virginia Woolf.

"Al pensar en la vida aparecía ante sus ojos una estrecha franja de tiempo, sus cincuenta años. Allí estaba, delante de ella, la vida. La vida: se puso a pensar, pero el pensamiento quedó sin conclusión. Contempló la vida, porque tenía una clara sensación de su presencia, de una cosa real, privada, que no compartía ni
Oleg Turchin
con sus hijos ni con su marido. Entre la vida y ella se producía algo semejante a una transacción: ella estaba de un lado y la vida de otro, y ella siempre procuraba sacar lo mejor de la vida, como la vida lo sacaba de ella; y en ocasiones parlamentaban (cuando ella se quedaba sola); se producían, lo recordaba, grandes escenas de reconciliación; pero, durante la mayor parte del tiempo, extrañamente, tenía que admitir que aquella cosa a la que llamaba vida le parecía terrible, hostil, dispuesta a saltarle a uno encima si se le daba la menor oportunidad. Estaban los problemas eternos: el sufrimiento, la muerte, los pobres. Incluso en la isla siempre había alguna mujer muriendo de cáncer. Y, sin embargo, les había dicho a todos sus hijos: "Tendréis que pasar por ello". Se lo había dicho incansablemente a ocho personas. Por esa razón, sabiendo lo que les esperaba -amor y ambición y ser desdichados y estar solos en sitios horribles-, no podía dejar de preguntarse muchas veces: ¿Por qué tienen que crecer y perderlo todo?"




Extracto del libro "Al faro" de Virginia Woolf.


Fragmento del libro "La náusea" de Jean-Paul Sartre.

Steven Kenny


“Si no me equivoco, si todos los signos que se acumulan son precursores de una nueva conmoción en mi vida, bueno, tengo miedo. No es que mi vida sea rica, ni densa, ni preciosa. Pero tengo miedo de lo que va a nacer, de lo que va a apoderarse de mí, ¿y arrastrarme a dónde? ¿Será necesario una vez más que me vaya, que deje todo lo proyectado, mis investigaciones, mi libro? ¿Me despertaré dentro de algunos meses, dentro de algunos años, roto, decepcionado, en medio de nuevas ruinas? Quisiera ver claro en mí antes de que sea demasiado tarde”.


Extracto del libro "La Náusea" de Jean-Paul Sartre.

sábado, 19 de abril de 2014

Frase de la película "Amelié"


"La suerte es como el Tour de Francia, 
                lo esperas todo el año y luego pasa rápido.
                             Las oportunidades hay que atraparlas deprisa, sin dudar"

















Frase de la película Amélié (Jean-Pierre Jeunet, 2001).

viernes, 18 de abril de 2014

Fragmento del libro "Wilt" de Tom Sharpe.


"—No, no diría que soy un hombre racional —dijo Wilt.

—¿Diría usted, entonces, irracional, quizá?

—Ni lo uno ni lo otro totalmente. Diría sólo que soy un hombre.

—¿Y un hombre no es ni lo uno ni lo otro?

—Doctor Pittman, ésa es su especialidad, no la mía; aunque, en mi opinión, el hombre es capaz de razonar pero no de actuar dentro de límites absolutamente racionales. El hombre es un animal, un animal desarrollado, aunque puestos a pensarlo, todos los animales están desarrollados, si hemos de creer a Darwin. Digamos que el hombre es un animal domesticado, con elementos de salvajismo...

—¿Y qué clase de animal es usted, señor Wilt? —preguntó el doctor—. ¿Un animal domesticado o un animal salvaje?

—Volvemos otra vez a lo mismo. Esas categorías duales maravillosamente simples que parecen obsesionar a la mentalidad moderna. O eso o lo otro. No, no estoy totalmente domesticado. Pregunte a mi mujer. Ella le dará una opinión sobre el asunto".

José Luis López Galván


Extracto del libro "Wilt" de Tom Sharpe.

Fragmento del libro "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago.


“Si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho
Pino Daeni
detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para consagrarlo o para pedir perdón, hay gente que dice que eso es la inmortalidad de que tanto se habla”.




Extracto del libro "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago.

Fragmento del libro "La condesa sangrienta" de Alejandra Pizarnik.


Creo que la melancolía es, en suma, un problema musical: una
Santiago Caruso (Ilustración real del libro
"La condesa Sangrienta).
disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto. De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya "la farsa que todos tenemos que representar". Pero por un instante -sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia-, el ritmo lentísimo del melancólico no sólo llega a codearse con el del mundo externo, sino que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa; y el yo vibra animado por energías delirantes. 

Al melancólico el tiempo se le manifiesta como suspensión del transcurrir -en verdad, hay un transcurrir, pero su lentitud evoca el crecimiento de las uñas de los muertos- que precede y continúa a la violencia fatalmente efímera.”

Extracto del libro "La condesa sangrienta" de Alejandra Pizarnik.

lunes, 14 de abril de 2014

Fragmento del libro "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole.



Eser Guray

"Como una perra en celo, parezco atraer a una camarilla de policías y oficiales de sanidad. Algún día el mundo me apresará bajo algún pretexto ridículo. Simplemente espero el día en que me lleven a alguna mazmorra con aire acondicionado, y me dejen ahí, bajo las luces fluorescentes y el techo insonorizado, para pagar el precio por despreciar todo lo que les es querido en sus pequeños corazones de látex".



Extracto del libro "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole.

Frase de la película "La última noche"




"¿Qué me joda? ¡Jódete tú! Jódete tú, la ciudad y todos sus habitantes. Que se jodan los mendigos que van pululando por ahí para sacar pasta y riéndose de mí a mis espaldas. Que se joda el del limpia-cristales que ensucia el limpia-parabrisas limpio de mi coche, ¡consigue un puto trabajo! Que se jodan los Sikhs y los pakistaníes que van a toda hostia por las avenidas en sus decrépitos taxis con el curri infiltrándose por los poros y apestándome la vida. Putos aprendices de terrorista, id más despacio, ¡COÑO! Que se jodan los chicos de Chelsea con sus pechos depilados y esos voluptuosos bíceps, haciéndose mamadas en mis parques y en mis muelles, meneándosela en el canal 35 de mi tele. Que se jodan los tenderos coreanos, con sus pirámides de fruta carísima y sus rosas y tulipanes envueltas en celofán. Diez años en este país ¡y siguen sin hablal mi idioma! Que se jodan los rusos de Brighton Beach. Esos matones sentados en los cafés con esas tacitas de té con terrones de azúcar entre los dientes. Siempre conspirando, ¡volved a vuestro puto país! Que se jodan los asirios con sus sombreros negros, paseándose arriba y abajo por la 47 con sus gabardinas sucias de caspa, vendiendo diamantes sudafricanos de la época del apartheid. Que se jodan los agentes de bolsa de Wall Street, supuestos maestros del universo, imitadores de Michael Douglas alias Gordon Gecko, ¡siempre inventándose nuevas de dejar pelados a los pobres trabajadores! A esos gilipollas de Enron, que se les encierren toda su puta vida! ¿Qué Bush y Cheney no sabían nada de esa mierda? ¡No me toques las pelotas! Que se jodan los puertorriqueños, van 20 en un coche, aumentan la deuda social, montan el peor puñetero desfile de la ciudad. Y no me tires de la lengua con los dominicanos, hacen que los puertorriqueños queden bien. Que se jodan los italianos Bensonhurst con sus pelos engominados, sus chándals de nylon, sus medallones de San Antonio, blandiendo sus bates de béisbol marca Louisville slugger, firmados por Jason Giambi, ¡intentando hacer audiciones para los Sopranos! Que se jodan las esposas del Upper East Side, con sus pañuelos de Hermés y sus alcachofas de 50 pavos, caras sobre alimentadas, estiradas, machadas y moldeadas, tan tirantes y brillantes, ¡no consigues engañar a nadie, encanto! Que se jodan los hermanos del barrio norte, nunca pasan la pelota, no quieren defender, dan cinco pasos cada vez que entran a canasta y luego se dan la vuelta y le echan la culpa de todo al hombre blanco. La esclavitud se abolió hace 137 años, ¡pasad ya la puta página! Que se jodan los polis corruptos con sus porras para dar por el culo y sus cuarenta y un tiros, escudándose tras el muro azul del silencio. ¡Burláis nuestra confianza! Que se jodan los curas que abusan de niños inocentes y les meten mano, ¡que se joda la iglesia que les protege, entregándonos al mal! Y ya puestos, que se joda Jesucristo, ¡se libró de una buena! Un día en la cruz, un fin de semana en el infierno y todos los aleluya de las legiones de ángeles para la eternidad, ¡pásate tú 7 años en el puto talego de Otisville! Que se jodan Osama Bin Laden, Al-Qaeda y los gilipollas retrasados fundamentalistas trogloditas de todas partes, en nombre de los miles de inocentes asesinados, espero que pases el resto de la eternidad junto a tus 72 putas, ¡ardiendo de incombustible de avión en el infierno! Todos los jinetes de camellos con toallas en al cabeza, ¡besad mi real culo irlandés! ¡Que se joda Jacob Elinsky, quejica insatisfecho! Que se joda Francis Xavier Slaughtery, mi mejor amigo, ¡juzgándome y con los ojos clavados en el culo de mi novia! Que se joda Naturelle Riviera. ¡Confié en ella y me apuñaló por la espalda! me traicionó. Guarra asquerosa. Que se joda mi padre, con su pena interminable, detrás de esa barra, bebiendo sifón, vendiendo güisqui a los bomberos y animando a los yankis de Nueva York. Que se jodan los habitantes de esta ciudad, que se joda esta ciudad y sus habitantes. Desde las casas adosadas de Astoria hasta los áticos de lujo de Park avenue. Desde las viviendas sociales del Bronx hasta los lofts del Soho. Desde los bloques de piso Alphabet City pasando por las casas de piedra rojiza de Park slow, hasta los duplex de Staten island. Que un terremoto lo haga todo fosfatina. Que arda todo furiosamente bajo el fuego. Que se quede todo reducido a putas cenizas y que luego crezcan las aguas y sumerjan todo este sitio infestado de ratas. No. No, jodete tú, Montgomery Brogan. Lo tenías todo y la cagaste. ¡ERES UN CAPULLO!"


Escena de la película "La última noche" (Spike Lee, 2002).

domingo, 13 de abril de 2014

Frase de la película Memento.



"Tengo que creer en un mundo que existe fuera de mi cabeza, creer que mis actos aún tienen algún significado, aunque yo no los recuerde. Tengo que creer que cuando mis ojos están cerrados, el mundo sigue ahí. ¿Creo que el mundo sigue ahí? ¿Aún sigue ahí? Sí, lo he conseguido. Todos necesitamos recuerdos para saber quiénes somos. Yo no soy distinto."

Ésta frase no contiene spoiler en sí aunque pertenezca al final de la película.

    



Escena de la película "Memento" (Christopher Nolan,- 2000

Fragmento del libro "Los monos insomnes" de José Óscar López.


"Pocos pueden decir, con más razón que yo, que no haya día que nos depare una enseñanza nueva. Con entusiasmo, me dirijo a cada nuevo reto. Bailo lleno de ruido y furia - un tono cuidadoso, un aplicado loco - el baile del deber, de mis deberes, de mi deuda infinita con el mundo.
         No le pido al futuro otra cosa que un baile, un baile
Quint buchholz - one morning in november
que no se detenga.

         Vivo solo, adoro la soledad. Me basta con los libros. Mis viajes y mis libros. Lo que no gasto en libros, lo gasto en añadir viajes a los que ya hago por cuenta de mi empresa.
         Leer, volar. La vida es demasiado breve como para alegar quietud, quedarse detenido en un lugar, una idea, un argumento. Solo ansío desplazarme a diario por los límites de nuestro breve espacio y la imaginación que el tiempo nos otorga como un don y un arma para luchar contra la brevedad, ese existir raudo como un suspiro.
        A veces pienso que solo hay un mal en este mundo; la brevedad en habitarlo".



Extracto del libro "Los monos insomnes" de José Óscar López (Blog del autor AQUÍ).

Fragmento del libro "Luz en la arena" de Roger Wolfe.


“¿Era aquello la felicidad? Es posible que sí;
aunque en aquel momento ni lo sabíamos ni nos hubiera importado saberlo. Semejante cuestión carecía por completo de importancia, y ni siquiera se planteaba. Cuando eres niño no es que no exista la felicidad; es que no existe ni la palabra que la nombra. Todo eso llega con el sentido moral. A partir de cuyo momento estés tal vez irremediablemente perdido”. 

Chelin Sanjuan


Extracto del libro "Luz en la arena" de Roger Wolfe  (Página web del autor AQUÍ).

sábado, 5 de abril de 2014

Fragmento del libro "Trópico de Cáncer" de Henry Miller.


"El hombre que se lleva la botella sagrada a los labios, el criminal que se arrodilla en el mercado, el inocente que descubre que todos los cadáveres apestan, el fraile que se levanta las faldas para mearse en el mundo, el
Jonas Burgert
fanático que explora las bibliotecas para encontrar la Palabra: todos ellos están fundidos en mí, todos ellos provocan mi confusión, mi éxtasis. Si soy inhumano es porque mi mundo ha sobrepasado sus límites humanos, porque ser humano parece algo pobre, lastimoso, miserable, limitado por los sentidos, restringido por preceptos morales y códigos, definido por trivialidades e ismos. Estoy echándome el jugo de la uva por el gaznate y descubro la sabiduría en él, pero mi sabiduría no procede de la uva, mi embriaguez no debe nada al vino... Quiero desviarme de estas altas y áridas sierras donde se muere uno de sed y de frío, de esta historia «extratemporal», de este absoluto de tiempo y espacio en que no existen ni hombres, ni animales, ni vegetación, donde se vuelve uno loco por la soledad, por el lenguaje que es sólo palabras, donde todo está desenganchado, desencajado, descompasado en relación con los tiempos. Quiero un mundo de hombres y mujeres, de árboles que no hablen (¡porque ya se habla demasiado en el mundo, tal como es!), de ríos que te lleven a algún lugar, no ríos que sean leyendas, sino ríos que te pongan en contacto con otros hombres y mujeres, con la arquitectura, la religión, las plantas, los animales: ríos que tengan barcos y en los que los hombres se ahoguen, no se ahoguen en el mito y la leyenda y los libros y el polvo del pasado, sino en el tiempo y el espacio y la historia. Quiero ríos que hagan océanos como Shakespeare y Dante, ríos que no se sequen en el vacío del pasado. ¡Océanos, sí! Que haya más océanos, océanos nuevos que borren el pasado, océanos que creen nuevas formaciones geológicas, nuevas perspectivas topográficas y continentes extraños y aterradores, océanos que destruyan y preserven al mismo tiempo, océanos en los que podamos navegar, zarpar hacia nuevos descubrimientos, nuevos cataclismos, más guerras, más holocaustos. Que haya un mundo de hombres y mujeres con dinamos entre las piernas, un mundo de furia natural, de pasión, acción, drama, sueños, locura, un mundo que produzca éxtasis y no pedos secos. Creo que hoy más que nunca hay que procurar conseguir un libro aunque sólo tenga una gran página: hemos de buscar fragmentos, astillas, uñas de los pies, cualquier cosa que tenga mineral dentro, cualquier cosa capaz de resucitar el cuerpo y el alma. Puede que estemos condenados, que no haya esperanza para nosotros, para ninguno de nosotros, pero, si es así, ¡lancemos un último alarido agónico, espeluznante, un chillido de desafío, un grito de guerra! ¡Al diablo las lamentaciones! ¡Al diablo las elegías y las endechas! ¡Al diablo las biografías y las historias, y las bibliotecas y los museos! Que los muertos se coman a los muertos. Bailemos los vivos en el borde del cráter, una última danza agónica. ¡Pero una auténtica danza auténtica!"


Extracto del libro "Trópico de Cáncer" de Henry Miller.