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miércoles, 12 de marzo de 2014

Fragmento del libro "Demian" de Hermann Hesse.



Nguyen Dinh Dang
"-Siempre es difícil nacer. El pájaro tiene que pensar para salir del cascarón, ya lo sabe usted. Pero vuelva usted ahora la vista atrás y pregúntese si, en realidad, fue tan penoso el camino. ¿Sólo penoso? ¿No fue también, quizás, bello? ¿Sabría usted acaso de otro más bello y más fácil? 

- Fue penoso. Fue penoso hasta que vino el sueño. 

- Sí; tiene uno que encontrar su sueño y entonces el camino se hace fácil Pero no hay sueño alguno perdurable. Se sustituyen unos a otros y no debemos esforzarnos en retener ninguno".




Extracto del libro "Demian" de Hermann Hesse.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Frase del libro "Demian" de Hermann Hesse


“Un tiempo después me contó otra historia. Se trataba de un enamorado que amaba sin esperanza. Se refugió por completo en su corazón y creyó que se abrasaba de amor. El mundo a su alrededor desapareció; ya no veía el azul del cielo ni el bosque verde; el arroyo ya no murmuraba, su arpa no sonaba; todo se había hundido, quedando él pobre y desdichado. Su amor, sin embargo, crecía; y prefirió morir y perecer a renunciar a la hermosa mujer que amaba. Entonces se dio cuenta de que su amor había quemado todo lo demás, de que tomaba fuerza y empezaba a ejercer su poderosa atracción sobre la hermosa mujer, que tuvo que acudir a su lado. Cuando estuvo ante él, que la esperaba con los brazos abiertos, vio que estaba transformada por completo; y, sobrecogido, sintió y vio que había atraído hacia sí a todo el mundo perdido. Ella se acercó y se entregó a él: el cielo, el bosque, el arroyo, todo le salió al encuentro con nuevos colores frescos y maravillosos; ahora le pertenecía, hablaba su lenguaje. Y en vez de haber ganado solamente una mujer, tenía el mundo entero entre sus brazos y cada estrella del firmamento ardía en él y refulgía gozosamente en su alma. Había amado y, a través del amor, se había encontrado a sí mismo. La mayoría ama para perderse.”

Fragmento del libro "Demian" de Hermann Hesse.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Frase del libro "Demian" de Hermann Hesse.


“Tuve que apartar los míos porque volví a sorprender en su mirada aquella extraña intemporalidad casi animal, aquella inconcebible antigüedad.
 -Ya hablaremos otro día -dijo con cuidado-. Veo que piensas más de lo que puedes
expresar. Claro que si es así te darás cuenta también de que nunca has vivido
completamente lo que piensas; y eso no es bueno. Sólo el pensamiento vivido tiene
valor. Hasta ahora has sabido que tu «mundo permitido» sólo era la mitad del mundo y has intentado escamotear la otra mitad, como hacen los curas y los profesores. ¡Pero no lo conseguirás! No lo consigue nadie que haya empezado a pensar”

Fragmento del libro "Demian" de Hermann Hesse.

domingo, 24 de junio de 2012

Frase del libro "Demian" de Hermann Hesse


“-Me ha dicho usted que le gusta la música porque no es moral. De acuerdo. 
¡Entonces, no tiene usted que empeñarse en ser moralista! No debe compararse con losdemás; y si la naturaleza le ha creado como murciélago, no pretenda ser un avestruz. A veces se considera raro, se acusa de andar por otros caminos que la mayoría. Eso tiene que olvidarlo. Mire al fuego, observe las nubes; y cuando surjan los presagios y comiencen a hablar las voces de su alma, entréguese usted a ellas sin preguntarse primero si le parece bien o le gusta al señor profesor, al señor padre o a no sé qué buen Dios. Así uno se estropea, desciende a la acera y se convierte en fósil.”

Fragmento del libro Demian de Hermann Hesse.

martes, 5 de junio de 2012

Frase del libro "Demian" de Hermann Hesse


“Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dió unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.”

Fragmento del libro de "Demian" de Hermann Hesse