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jueves, 23 de abril de 2015

Escena de la película "La vida de Adèle"




Emma: ¿Cuál es tu nombre?

Adèle: Adèle.

Emma: Adèle. Bonito nombre, Adèle. Adèle significa algo en árabe. Creo que significa Sol (Adèle niega). Esperanza (Adèle niega). Amor (Adèle niega y sonríe).

Adèle: Significa Justicia.

Emma: Estuve cerca.

Escena de la película "La vida de Adéle" - Abdellatif Kechiche (2013).

Fragmento del libro "2020" de Javier Moreno

RUIDO BLANCO

Egon Schiele
Está sonando el silencio en el interior de mi cabeza, Hay imágenes circulando, colisionando las unas contra las otras, palabras que se traban en ausencia de sintaxis. Deja la cocaína, prueba el Vicodín, escucho. El sexo anal no es amor, escucho. Hay odio, hay furia dentro de mí. Puedo detectarlo. El autocastigo no sana. El terrorismo no es arte. La comunicación es amor. Todos somos víctimas. El amor es comunicación. Soy un guerrero. Un joven europeo educado y conservador. Un jubilado de treinta años. Alguien que carece de futuro. Quien se acusa, se excusa, escucho. No mires a las niñas, escucho. Quien se excusa, se acusa, escucho. La belleza es joven. Todos somos verdugos. Veo piezas de puzle, figuras que se oponen y que, lejos de encajar, hacen chirriar sus aristas. Si tu vida sexual está bien, lo demás no importa, escucho. Soy un templario. Soy un berserk, un guerrero a las órdenes de Odín, sediento de sangre. Las drogas me hacen sentir fuerte, eficaz, alerta. Evitan el dolor y la fatiga, dilatan las pupilas como las de un halcón que sobrevuela el terreno en busca de su presa. Haz lo que deseas, escucho. Desea lo inalcanzable, escucho. Sé seductor, escucho. Fairfield, Connecticut, leo en la funda de mi rifle Ruger. Fairfield es un nombre que huele a limpio, un nombre que huele a dignidad y a leche fresca. A carmín sobre labios de muchachas adolescentes. Debo llegar a los ciento treinta kilos. Testosterona, escucho. Esteroides, escucho. Nembutal, escucho. Me cohíben los gritos de placer de una mujer que llega al orgasmo. Es como estar ante una actriz que sobreactúa. Hacen que mi placer se reduzca al cosquilleo de un breve estornudo. Hacen que todo se convierta en una representación de teatro en la que yo estoy sentado del lado del público. Revienta, escucho. Reviéntalos, escucho. Algunos creen que soy homosexual. No es cierto. He ahorrado lo suficiente para tener sexo con prostitutas antes de que llegue el momento. Les pagaré para que se abran de piernas y gocen en silencio. Disfruta, escucho. Sin esfuerzo no hay recompensa, escucho. Conozco todos los datos, los dígitos, las cifras. Cuántos metros permite escribir la tinta de un bolígrafo. Cuántos kebabs pueden hacerse con un rodillo de carne. El tiempo que tarda un hombre en ahogarse. El alcance de cada rifle. Los defectos. Con un solo vistazo: cicatrices, arrugas, lunares. Cualquier detalle que aleje a un cuerpo de la simetría y la perfección.
    Evito los espejos.
    Alguien juega con el mando a distancia de mi cerebro. Hace pasar los canales. Escucho una risa que no es la mía. Escucho el ruido blanco.


 Extracto del libro "2020" de Javier Moreno.


viernes, 10 de abril de 2015

Fragmento del libro "Tierno bárbaro" de Bohumil Hrabal

Bohumil Hrabal


"Con leche desnatada hacia nata, con hollín de carbón brillantes, con un gorrión el ave Fénix, a un tullido lo convertía en un corredor de carreras, siempre que había poco de algo echaba su talento para demostrar que omnia ubique y que en lo mínimo está lo máximo, que cada punto en el mundo es el centro del jardín del paraíso, mientras que los jardines colgantes se convierten despacio en ruinas y polvo  y en ese polvo  se contiene toda la belleza, en una pizca de tierra todo empieza de nuevo…"

Extracto del libro "Tierno bárbaro" de Bohumil Hrabal.

Fragmento del libro "Así empieza lo malo" de Javier Marías

Giorgio de Chirico


«El pasado no cuenta, es tiempo expirado y negado, es tiempo de error o de ingenuidad e insipiencia y acaba por ser tiempo digno de lástima, lo que lo invalida y envuelve es a la postre esta idea: "Que poco sabíamos, qué tontos fuimos, qué inocentes, ignorábamos lo que nos aguardaba y ahora estamos al tanto". Y en ese saber de ahora somos incapaces de tener en cuenta que mañana sabremos otra cosa distinta y el hoy nos parecerá igual de tonto que el ayer y el anteayer y que el día en que nos arrojaron al mundo, o quizá fue en plena noche bajo esa luna desdeñosa y harta. Vamos de engaño en engaño y no nos engañamos al respecto, y aun así, a cada instante, el último lo damos por cierto».


Extracto del libro "Así empieza lo malo" de Javier Marías.