¡Bienvenidos!

domingo, 26 de enero de 2014

Héctor Castilla escribió...






Poema del libro "Carta desde el invierno" de Héctor Castilla.

Fragmento del libro "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago.

Wyatt Mills

“Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece como si no supieran a dónde quieren ir, y, de pronto, por culpa de dos o tres, o cuatro que salen de repente, simples en sí mismas, un pronombre personal, un adverbio, un verbo, un adjetivo, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos, rompiendo la compostura de los sentimientos, a veces son los nervios que no pueden aguantar más, han soportado mucho, lo soportaron todo, era como si llevasen una armadura”





Extracto del libro "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago.

martes, 21 de enero de 2014

Fragmento del libro "La tregua" de Mario Benedetti.



Istvan Sandorfi
“A mí me cuesta ser cariñoso, inclusive en la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco reticente, reservando, el máximo sólo para las grandes ocasiones. De modo que si siempre estuviera expresando el máximo ¿qué dejaría para esos momentos (siempre hay cuatro o cinco en cada vida, en cada individuo) en que uno debe apelar el corazón en pleno? También siento un leve resquemor frente a lo cursi, y a mí lo cursi me parece justamente eso: andar siempre con el corazón en la mano.”


Extracto del libro "La tregua" de Mario Benedetti.

sábado, 11 de enero de 2014

Frase de la película "Quiéreme si te atreves".


¡Qué imbécil! Fijaos en ese imbécil, sentado en su banco, fingiendo hacer muecas porque está echando bazo. ¡Todo excusas! 

¿No sería más sencilla como dice Edith Piaf en La Vie en Rose? Tomarla entre tus brazos, hablarle al oído, decirle palabras de amor, palabras normales y corrientes... y decirle que en cuanto la ves sientes latir tu corazón




Frase de la película "Quiéreme si te atreves" (Yann Samuell, 2003)

Fragmento del libro "El lado frío de la almohada" de Belen Gopegui.



"SEXTA CARTA.


Daniel Gerhartz
Me disipo a su lado, le decía. Llaman disipación a la conducta de los libertinos. Pero disipar es hacer que una cosa que está en el aire sea cada vez menos densa hasta desaparecer. Claro que nunca desaparece del todo. Aunque la niebla se disipa y deja de verse, queda en el aire extendida. Disiparme ahí, a su lado, significa aceptar que la materia no es siempre plomo, carne, madera. También en ocasiones roza lo invisible. Porque s¡ la energía es masa por la velocidad de la luz al cuadrado, entonces la energía es materia cambien, es una forma de la materia, y así las conexiones, las chispas diminutas que deben de saltar en el cerebro cuando una neurona se conecta con otra, son materia también, y cuando yo le escribo y usted me lee saltan chispas microscópicas, y usted y yo nos hacemos menos densos.

(...)

Volvamos a los sueños. A los suyos, señor director, que son también los míos: «Lo imposible al actuar sobre lo posible engendra un posible en la infinidad.» Por eso amamos la literatura, por lo que engendra. Ésa es la última razón. Las demás razones tal vez sean complejas, amplías y personales, pero no son la última, la necesaria, la imprescindible.

      No sé durante qué enfermedad infantil, sí es que hubo una enfermedad infantil, tomó usted qué libro y hacia qué parajes le condujo. No conozco su relación con las palabras, los géneros, con algunos personajes, con algunos autores y propósitos. Pero sé que usted ha rezado como yo la oración de Lezama aun sin haberla oído nunca:

      "Ángel de la jiribilla ruega por nosotros.

      Y sonríe. Obliga a que suceda.

      Enseña una de tus alas, lee: Realízate,

      cúmplete, sé anterior a la muerte.

      Vigila las cenizas que retornan. Repite:

      Lo imposible al actuar sobre lo posible,

      engendra un posible en la infinidad.

      Ya la imagen ha creado una causalidad,

      es el alba de la era poética entre nosotros.

      Ahora ya sabemos que la única certeza

      se engendra en lo que nos rebasa".

      Por eso leemos, por eso amamos la literatura. Por lo que nos rebasa. Un beso son dos lenguas que se frotan y recorren la boca ajena, pero la literatura dice: boca que vienes de lejos a iluminarme de rayos. Cito para usted a Miguel Hernández y no importa sobre todo el poeta, el poema, la historia, el personaje. Importa el incremento. Los panes y los peces. Usted lee y adquiere un extraño dominio sobre el mundo real. Las páginas se tornan extensibles como si más allá guardaran otras cosas, otros sitios. La mano que roza su mano tiene plumas y manos de yeso cortadas, y usted sabe que existe una playa abierta, una extensión sin límites, el mundo que con los ojos vueltos hacia dentro reconocemos y acatamos. La vida no es la vida, señor director: es la vida con el incremento. Allí donde algunos dirían que se acaba la realidad, usted y yo sabemos que continúa, que detrás del follaje da comienzo una región nueva y nuestra.

Quint Buchholz - man on a lader
      ¿Usted ha subrayado libros, señor director? Yo he subrayado libros, he memorizado poemas, he subrayado párrafos. Y cuando parecía que estaba quieta o pensativa, no pensaba: recorría el desierto africano, la estepa rasa. Yo he regresado a casa como si me esperaran, ellos, los personajes, el espía que surgió del frío, el Larsen acabado de El astillero, el cónsul de Lowry, el periodista conmovedor y cínico de Graham Greene. Y no se trata de hacer una lista. Si antes usé palabras de Julio Cortázar, sí menciono a Onetti o evoco a Cernuda no lo hago con ánimo de aprobar o cuestionar. La pregunta aparece junto con cada obra y no después de ellas. La pregunta dice: ¿Pero de dónde procede el incremento? Pero lo que se engendra en lo que nos rebasa: ¿qué lo engendra, y cómo lo hace, y para qué? A veces me preocupa, señor director.

      El término plusvalía se ha vuelto tan antiguo porque ya no es preciso discutirlo, todos saben y reconocen que el beneficio no sale de ninguna parte sino de alguna, de la parte del trabajo que no se paga y de la expropiación del tiempo de vida. Dicen que no ocurre lo mismo con la literatura. Dicen que el capital simbólico, los miles de conexiones neuronales que se disipan y crean una envoltura, una atmósfera dentro de la atmósfera, no es capital real, dicen que no es dinero robado ni expropiación de la vida. Amamos la literatura por el incremento pero ¿de qué está hecho? ¿Adónde nos conduce, de dónde nos separa el incremento? Y sobre todo, señor director: ¿adónde no nos conducirá nunca? ¿Cuáles son los imposibles que no se dicen, que no actúan nunca sobre lo posible en la literatura?

      Mírela ahora desde lejos. Es como un viento que agitara ¡as ramas de los bosques que fueron y serán. Es un viento que agitara el espíritu, pero ¿adónde lo ha llevado? ¿Pero es que aún no aprendimos que el espíritu no está separado de la tierra? La literatura pertenece a los sueños, señor director. No a los sueños concretos sino a los fragorosos, a los providenciales. Y usted y yo sabemos cuáles son los sueños que nunca se sueñan.

 
Euan Macleod
    El héroe pertenece a la literatura. El héroe pertenece a los sueños porque adula nuestra impotencia, porque es como nosotros y, sin embargo, en un instante tiene lugar la prueba y vuela el héroe, o es valeroso, o magnánimo.


      Importa que todo ocurra pronto, importa para sentir así que nosotros podríamos haber sido el héroe.

      El héroe no es quien ensaya y rectifica y persevera y yerra de nuevo y de nuevo vuelve a rectificar. No es quien procura dominar los impulsos oscuros, los suyos, los de los otros, y lentamente lo consigue, aunque no siempre, e insiste y lentamente mejora. El héroe, en cambio, es quien se deja llevar por un impulso refulgente en un instante porque nosotros, en un instante, podríamos dejarnos llevar.
(...)

  No hay héroes ni hay tampoco antihéroes en la revolución. El antihéroe pertenece a la literatura porque no necesita hechos que se prolonguen sino actitudes. Una actitud de dulce descreimiento que adopta el antihéroe, y también nosotros durante la evocación.

      Yo sé que a usted esto no le concierne, yo sé que usted busca el interés humano, pero tal vez forme parte del interés humano preguntarse si no soñamos literatura porque ella adula nuestra impotencia y nos retrae, porque las decisiones que se toman por los sueños son decisiones que nos protegen a nosotros nunca con, siempre frente a los demás. Y déjeme decirle, señor director, que el agregado y yo coincidimos en muchos libros.

      Le guarda,

      Laura Bahía"


Extracto del libro "El lado frío de la almohada" de Belen Gopegui. 

martes, 7 de enero de 2014

Fragmento del libro "El lobo estepario" de Hermann Hesse.


"Living room" de Alex Colville.


"¿Erramos nosotros, los viejos conocedores del mundo antiguo, de la antigua música verdadera, de la antigua poesía legítima, éramos nosotros únicamente una exigua y necia minoría de complicados neuróticos, que mañana seríamos olvidados y puestos en ridículo? Lo que nosotros llamábamos «cultura», espíritu, alma, lo que teníamos por bello y por sagrado, ¿era todo un fantasma no más, muerto hace tiempo y tenido por auténtico y vivo todavía solamente por un par de locos como nosotros? ¿Acaso no habría sido auténtico nunca, ni habría estado vivo jamás? ¿Habría podido ser siempre una quimera y sólo una quimera eso por lo que tanto nos afanamos nosotros los locos?"


Extracto del libro "El lobo estepario" de Hermann Hesse.

viernes, 3 de enero de 2014

Frases del libro "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones" de Charles Bukowski.



" «muéstrame un hombre que viva solo y tenga una cocina perpetuamente sucia, y cinco veces de cada nueve se tratará de un hombre excepcional»


—Charles Bukowski, 27-6-67', hacia 
la 19.a botella de cerveza. 
Fotografía de Patti Smith en su cocina.

 «muéstrame un hombre que viva  solo y tenga una cocina  perpetuamente limpia, y ocho  veces de cada nueve se tratará  de un hombre de cualidades  espirituales detestables».


—Charles Bukowski, 27-6-67 hacia 
la 20.a botella de cerveza.  "




Extracto introductorio al relato "Demasiado inocente" en el libro "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones" de Charles Bukowski.

jueves, 2 de enero de 2014

Diálogo de la película "La invención de Hugo".





"-El señor Levis me dió un libro la otra noche.

-Siempre regala libros, les busca un hogar. Eso es lo que dice él.

-Él si que tiene un propósito en la vida.

-¿Qué quieres decir?

-Todo tiene un propósito, incluidas las máquinas: los relojes te dicen la hora que es, los trenes te llevan a sitios. Cumplen una función, como monsieur Levis. Quizás por eso las máquinas rotas me ponen tan triste... Ya no pueden cumplir su función. Quizá pase lo mismo con las personas, si ya no tienen un propósito, están como rotas.

-Me pregunto cual será el mio...

-No lo sé.

-Si hubiera conocido a mis padres quizás lo sabría.

-Ven conmigo...
Después de morir mi padre, empecé a venir mucho aquí; imaginaba que el mundo era una gran máquina. En las máquinas nunca sobran piezas, ¿sabes? Tienen el número exacto que necesitan. Por eso pensé que si el mundo era una gran máquina, yo no podía sobrar, tenía que estar aquí por alguna razón... Y eso significa también que tú estás por alguna razón".


Escena de la película "La invención de Hugo" (Martin Scorsese, 2011).