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martes, 13 de marzo de 2018

Fragmento del libro "Fausto" de Goethe

"Fausto.-¡Dichoso el que espera aún sobrenadar en este océano de errores! Siempre se necesita aquello que uno ignora, y nunca podemos hacer uso de lo que sabemos. Pero, ¿Por qué turbar con tristes recuerdos la grata dicha de esta hora? (...) Sueño sublime, que va desvaneciéndose por no tener el cuerpo alas que puedan seguir el vuelo rápido del espíritu. Y sin embargo, nadie hay que en alas de su sentimiento no se eleve hasta las nubes cada vez que oye el canto matutino de la alondra en el azul de los cielos, cada vez que allende los picachos cubiertos de pinos ve levantarse el águila, y cada vez que sobre las llanuras o los mares ve a la grulla dirigirse hacia su patria.

Wagner.-También yo tengo algunas veces ideas fantásticas, si bien no me he visto nunca animado de semejante deseo. Como no nos faltan bosque y praderas, no pienso envidiar a las aves sus alas; para mí los goces del espíritu consisten en un libro, en una hoja, en una página; solo los libros pueden hacernos soportable y dichosa una larga noche de invierno y hacernos llevar una dichosa vida que reanime todos nuestros miembros. ¡Ah!, ¡y cuando puede uno desenvolver un digno pergamino siente en su corazón todas las inefables dichas del cielo!

Fausto.-Tú no tienes más que un deseo: ¡quiera Dios que no sientas nunca otro! Hay en mí dos almas, y la una tiende siempre a separarse de la otra; la una, apasionada y viva, está apegada al mundo por medio de los órganos del cuerpo; la otra, por el contrario, pugna siempre para disipar las tinieblas que la cerca y abrirse camino para la mansión eterna".

Fausto - Goethe.

Imagen: Nadja Jovanovic

Fragmento del libro "Fausto" de Goethe


Michael Reedy
                   "Wagner.-Con todo, es innegable que el desembarazo da gran importancia al orador, y estoy muy lejos de tener semejante cualidad.

                    Fausto.-Aspirad tan sólo a un éxito modesto, sin imitar nunca a los locos que, incesantes, agitan sus cascabeles; puesto que no se necesita tanto artificio para manifestar la razón y el buen sentido; además, si es importante lo que habéis de decir, no necesitáis ir a caza de palabras. Los brillantes discursos para decir cosas frívolas acerca de la humanidad son estériles como el nebuloso viento de otoño que gime entre las hojas secas.

                  Wagner-.¡Ay, Dios mío! El arte es largo y nuestra vida corta. De mi sé decir que, en medio de mis lucubraciones críticas, siento con frecuencia turbárseme la cabeza y el corazón. ¡Qué dificultades para alcanzar los medios que han de conducirnos al conocimiento de las causas! Y eso que un pobre diablo puede muy bien morirse antes de haber andado la mitad del camino".


Fragmento del libro "Fausto" de Goethe.

Fragmento del libro "Fausto" de Goethe

Romina Carrara
"Pues bien, emplead todas esas bellas facultades y proceded en vuestros trabajos poéticos como se procede en una aventura amorosa. Se acerca uno por casualidad, se entusiasma, permanece en su puesto y cae al fin rendido; la dicha aumenta y el ataque empieza: se siente arrobado, llega el dolor en pos de su arrobamiento y su dicha; y he aquí, sin notarlo, toda una novela. Dadme un drama de esta clase; tomad por modelo toda la vida humana, la vida que lleva cada cual, aunque pocos la conozcan, y estad seguro de que no carecerá de interés vuestra obra. Con un gran lujo de imágenes variadas, poca claridad, muchas faltas y una imperceptible chispa de verdad, se logrará componer la obra más excelente que nunca haya seducido y edificado a un auditorio. Toda la flor de la juventud acudirá entonces a la representación de vuestra pieza, atenta a cada revelación; no habrá sentimiento delicado que no encuentre en vuestra obra ideas melancólicas, siendo la emoción general por ver en ella todos los espectadores representados los sentimientos de que están poseídos. Ya sabéis que hay hombres, dispuestos a la risa y otros al llanto, así que todos honran los esfuerzos del poeta; cada cual sonríe a su propia ilusión. Para el hombre que conoce al mundo, nada hay bueno; pero se puede contra siempre con el reconocimiento del neófito":

Fragmento del libro Fausto de Goethe.