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martes, 19 de marzo de 2013

Frase del libro "El día que Nietzsche lloró" de Irving Yalom


“Desde que tengo conciencia me he sentido asustado por los espacios vacíos de mi interior. Y mi soledad no tiene nada que ver con la presencia o la ausencia de otras personas. De hecho, detesto a los que me privan de la soledad y que, sin embargo, no me hacen compañía…”



Fragmento del libro "El Día que Nietzsche Lloró" de Irvin D. Yalom.

martes, 12 de marzo de 2013

Frase del libro "El día que Nietzsche lloró" de Irvin D. Yalom


“-A su debido tiempo le enseñaré a vencer. Usted quiere volar, pero no se puede empezar a volar. Primero debo enseñarle a andar, y lo primero que hay que hacer para aprender a andar es comprender que quien no se obedece a sí mismo es gobernado por otros. Es más,  es mucho más fácil, obedecer a otro que gobernarse a si mismo.”

Fragmento del libro "El día que Nietzsche lloró" de Irvin D. Yalom.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Frase del libro "El día que Nietzsche lloró" de Irvin D. Yalom



"-¿Se siente bien? ¿Es suficiente por hoy?

-Estoy escuchando. A veces veo mejor con los ojos cerrados."





Diálogo del libro "El día que Nietzsche lloró" de Irvin D. Yalom.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Frase del libro "El día que Nietzsche lloró" de Irvin D. Yalom.

“Pensar en Bertha le ocupaba todo el tiempo: evocaba su seductora sonrisa, sus ojos adorables, el tacto de su cuerpo cálido y dócil, y su respiración acelerada cuando la examinaba o le daba un masaje. Escenas así tenían poder, vida propia; y cada vez que bajaba la guardia, le invadían la mente y se apoderaban de su imaginación. “¿Será esta mi suerte para siempre? –se preguntó-, ¿estoy destinado a ser sólo un escenario donde los recuerdos de Bertha representan continuamente su drama?"
Frase del libro "El día que Nietzsche lloró" de Irvin D. Yalom.