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miércoles, 16 de julio de 2014

Fragmento del libro "El jugador" de Fyodor Dostoyevski.


Pygmalion and Galatea, c.1890. Jean-Léon Gérôme. 


“Una vez más me pregunté ahora, ¿La amo? Y tampoco supe contestar, mejor dicho, me contesté de nuevo, por centésima vez, que la aborrecía. Sí, me era odiosa. ¡Había momentos, sobre todo después de nuestras conversaciones, en que hubiese dado la mitad de mi vida por estrangularla! Juro que si hubiera sido posible hundirle inmediatamente en el pecho un agudo puñal, creo que lo habría hecho con placer. Y al mismo tiempo, lo juro también por lo más sagrado, si en el Schlangenberg, en aquella cima de moda, me hubiera dicho: “tírese abajo”, me habría lanzado inmediatamente, incluso con placer.”

Extracto del libro "El jugador" de Fyodor Dostoyevski.

Fragmento del libro "El proceso" de Franz Kafka.


George Tooker -Doors - 1953 
“Alguien me dijo, ahora no me acuerdo quién, que cuando nos levantamos temprano resulta extraño encontrarlo todo en el mismo sitio en que se dejó por la noche. La vigilia, al menos en apariencia, es un estado muy diferente al del sueño y, como ese hombre dijo con razón, se necesita una gran presencia de ánimo para, con los ojos abiertos, situar todos los objetos en el mismo lugar en que quedaron la noche anterior. Por esto mismo, el instante en el que despertamos es el más arriesgado, una vez que se ha superado, sin quedar desplazado del lugar, podemos seguir viviendo confiados el resto del día.”

Extracto del libro "El proceso" de Franz Kafka.

Fragmento del libro "Por quién doblan las campanas" de Ernest Hemingway

Diego Gravinese



"La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre. Era mejor mostrarse alegre, y ello era una buena señal. Algo así como hacerse inmortal mientras uno está vivo todavía. Era una idea un poco complicada. Lo malo era que ya no quedaban con vida muchos de buen humor. Quedaban condenadamente pocos".


Extracto del libro "Por quién doblan las campanas" de Ernest Hemingway. 

Fragmento del libro "El discurso del método" de René Descartes.

Hugo Lugo


“Pero que, por lo que toca a las opiniones, a que hasta entonces había dado mi crédito, no podía yo hacer nada mejor que emprender de una vez la labor de suprimirlas, para sustituirlas luego por otras mejores o por las mismas, cuando las hubiere ajustado al nivel de la razón. Y tuve firmemente por cierto que, por este medio, conseguiría dirigir mi vida mucho mejor que si me contentase con edificar sobre cimientos viejos y me apoyase solamente en los principios que había aprendido siendo joven, sin haber examinado nunca si eran o no verdaderos"

Extracto del libro "El discurso del método" de René Descartes.

Frase del libro "La máquina de follar" de Charles Bukowski.


Charles Bukowski

“Mi problema era salir de la cama. Me fastidiaba salir de la cama, siempre. Solía decir a la gente: «Los mayores inventos del hombre son la cama y la bomba atómica: la primera te aisla y la segunda te ayuda a escapar».”

Frase del libro "La máquina de follar" de Charles Bukowski.

martes, 15 de julio de 2014

Fragmento del libro "Mañana en la batalla piensa en mí" de Javier Marías.

Sertap Yegi


"No soportamos que nuestros allegados no estén al corriente de nuestras penas, no soportamos que nos sigan creyendo más o menos felices si de pronto ya no lo somos, hay cuatro o cinco personas en la vida de cada uno que deben estar enteradas de cuanto nos ocurre al instante, no soportamos que sigan creyendo lo que ya no es, ni un minuto más, que nos crean casados si nos quedamos viudos o con padres si nos quedamos huérfanos, en compañía si nos abandonan o con salud si nos ponemos enfermos. Que nos crean vivos si nos hemos muerto".

Extracto del libro "Mañana en la batalla piensa en mí" de Javier Marías.

Fragmento del libro "La intuición del instante" de Gaston Bachelard.

Richard Young

 "La idea que tenemos del presente es de una plenitud y de una evidencia positiva singulares. En él nos encontramos a nosotros mismos con nuestra personalidad completa. Sólo allí, por él y en él, tenemos la sensación de existir. Y hay identidad absoluta entre el sentimiento del presente y el sentimiento de la vida".

Extracto del libro "La intuición del instante" de Gaston Bachelard.

Fragmento del libro "El túnel" de Ernesto Sabató.

Sahin Demir
"Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué. En realidad, siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie humana. La frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; yo, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente los hechos malos y, así, casi podría decir que "todo tiempo pasado fue peor", si no fuera porque el presente me parece tan horrible como el pasado; recuerdo tantas calamidades, tantos rostros cínicos y crueles, tantas malas acciones, que la memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza. ¡Cuántas veces he quedado aplastado durante horas, en un rincón oscuro del taller, después de leer una noticia en la sección policial!. Pero la verdad es que no siempre lo más vergonzoso de la raza humana aparece allí; hasta cierto punto, los criminales son gente más limpia, más inofensiva; esta afirmación no la hago porque yo mismo haya matado a un ser humano: es una honesta y profunda convicción. ¿Un individuo es pernicioso?. Pues se lo liquida y se acabó. Eso es lo que yo llamo una buena acción. Piensen cuánto peor es para la sociedad que ese individuo siga destilando su veneno y que en vez de eliminarlo se quiera contrarrestar su acción recurriendo a anónimos, maledicencia y otras bajezas semejantes. En lo que a mí se refiere, debo confesar que ahora lamento no haber aprovechado mejor el tiempo de mi libertad, liquidando a seis o siete tipos que conozco. Que el mundo es horrible, es una verdad que no necesita demostración. Bastaría un hecho para probarlo, en todo caso: en un campo de concentración un ex pianista se quejó de hambre y entonces lo obligaron a comerse una rata, pero viva".


Extracto del libro "El túnel" de Ernesto Sabató.

Fragmento del libro "Escritos de un viejo indecente" de Charles Bukowski.

Charles Bukowski



"Para tener grandes poetas necesitamos grandes públicos", bueno, he pensado siempre que Whitman era un poeta superior a mí, pero esta vez creo que se equivocó, debería haber dicho: "para tener grandes públicos necesitamos grandes poetas"

Extracto del libro "Escritos de un viejo indecente" de Charles Bukowski.

Fragmento del libro "El lado frío de la almohada" de Belen Gopegui.



Lou Ros
“Ya casi nunca lograba expulsar la sensación de que su pasado se había convertido en un armario cerrado a la fuerza. Uno de esos armarios en donde se han guardado demasiados objetos sin colocar y que hay que abrir con cuidado para que no caiga todo de golpe, las maletas, los zapatos, las equivocaciones”.

Extracto del libro "El lado frío de la almohada" de Belen Gopegui.

Fragmento del libro "La condesa sangrienta" de Alejandra Pizarnik.


Anya Janssen
"Continúo con el tema del espejo. Si bien no se trata de explicar a esta siniestra figura, es preciso detenerse en el hecho de que padecía el mal del siglo XVI: la melancolía. Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. Éste quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como hubiera fracasado Teseo si, además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro; matarlo, entonces, habría exigido matarse. Pero hay remedios fugitivos: los placeres sexuales, por ejemplo, por un breve tiempo pueden borrar la silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma melancólica. Y más aún: hasta pueden iluminar ese recinto enlutado y transformarlo en una suerte de cajita de música con figuras de vivos y alegres colores que danzan y cantan deliciosamente. Luego, cuando se acabe la cuerda, habrá que retornar a la inmovilidad y al silencio. La cajita de música no es un medio de comparación gratuito. Creo que la melancolía es, en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto. De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya «la farsa que todos tenemos que representar». Pero por un instante —sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia—, el ritmo lentísimo del melancólico no sólo llega a acordarse con el del mundo externo, sino que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa; y el yo vibra animado por energías delirantes. Al melancólico el tiempo se le manifiesta como suspensión del transcurrir —en verdad, hay un transcurrir, pero su lentitud evoca el crecimiento de las uñas de los muertos— que precede y continúa a la violencia fatalmente efímera. Entre dos silencios o dos muertes, la prodigiosa y fugaz velocidad, revestida de variadas formas que van de la inocente ebriedad a las perversiones sexuales y aun al crimen. Y pienso en Erzébet Báthory y en sus noches cuyo ritmo medían los gritos de las adolescentes. El libro que comento en estas notas lleva un retrato de la condesa: la sombría y hermosa dama se parece a la alegoría de la melancolía que muestran los viejos grabados. Quiero recordar, además, que en su época una melancólica significaba una poseída por el demonio".

Extracto del libro "La condesa sangrienta" de Alejandra Pizarnik. 

Fragmento del libro "Un mundo feliz" de Aldous Huxley.



Ignacio Pinazo Camarlench

"Las verdaderas víctimas sin esperanza de enfermedades mentales se encuentran entre los que parecen ser los más normales. Muchos de ellos son normales porque están tan bien adaptados a nuestro modo de existencia, porque su voz humana ha sido silenciada tan temprano en su vida, que ni siquiera luchan o sufren o presentan síntomas como el neurótico hace, ellos no son normales en lo que puede llamarse el sentido absoluto de la palabra.. son normales sólo en relación con una sociedad profundamente anormal. Su ajuste perfecto para esta sociedad anormal es una medida de su enfermedad mental. Estos millones de personas anormalmente normales, que viven sin problemas en una sociedad a la que, si fueran seres plenamente humanos, no deberían estar ajustados."
Extracto del libro "Un mundo feliz" de Aldous Huxley.

Fragmento del libro "La romana" de Alberto Moravia


Oleg Tchoubakov

"Cuando vuelvo a pensar en la muchacha que era yo, en mi bondad y en mi inocencia, no puedo menos de experimentar una gran compasión por mí misma, al mismo tiempo impotente y dolida, como cuando se leen en ciertas novelas las desventuras que le ocurren a un personaje simpático y uno quisiera evitárselas y sabe que no puede. Pero da lo mismo. Los hombres no saben qué hacer con la bondad y la inocencia, y tal vez no es éste el menor misterio de la vida, ni con otras cualidades donadas generosamente por la naturaleza y alabadas por todos de palabra y que después no sirven más que para aumentar la infelicidad".

Extracto del libro "La romana" de Alberto Moravia.

Fragmento del libro "El extranjero" de Albert Camus.

Gianluca Gambino

"Y yo también me sentía pronto a revivir todo. Como si esta tremenda cólera me hubiese purgado del mal, vaciado de esperanza, delante de esta noche cargada de presagios y de estrellas, me abría por primera vez a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraternal, en fin, comprendía que había sido feliz y que lo era todavía. Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, me quedaba esperar que el día de mi ejecución haya muchos espectadores y que me reciban con gritos de odio". 

Extracto del libro "El extranjero" de Albert Camus.

Frase del libro "Nocilla dream" de Agustín Fernández Mallo.


Francine Van Hove
"Después se besan y la grasa de los labios es un recuerdo que en ella perdurará toda la semana y en él hasta que use la servilleta". 


Frase del libro "Nocilla dream" de Agustín Fernández Mallo.

jueves, 10 de julio de 2014

Fragmento del libro "La aventura del tocador de señoras" de Eduardo Mendoza


“Se preguntarán ustedes cómo he podido tener tanto éxito con los hombres sin valer gran cosa. No tiene mérito. Los hombres son muy exigentes a la hora de emitir juicios estéticos sobre las mujeres, pero a la hora de la verdad, se conforman con cualquier cosa. Cuando descubrí esto, mi vida se volvió mucho más interesante. No me importa admitir que he utilizado a los hombres.”

Alyssa Monks

Extracto del libro "La aventura del tocador de señoras" de Eduardo Mendoza.

Fragmento del libro "Memoria de mis putas tristes" de Gabriel Garcia Márquez.

Gabriel Garcia Márquez

"Gracias a ella me enfrenté por vez primera con mi ser natural mientras transcurrían mis noventa años. Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuán poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco.


Me volví otro. Traté de releer los clásicos que me orientaron en la adolescencia, y no pude con ellos. Me sumergí en las letras románticas que repudié cuando mi madre quiso imponérmelas con mano dura, y por ellas tomé conciencia de que la fuerza invencible que ha impulsado al mundo no son los amores felices sino los contrariados. Cuando mis gustos en música hicieron crisis me descubrí atrasado y viejo, y abrí mi corazón a las delicias del azar.


Me pregunto cómo pude sucumbir en este vértigo perpetuo que yo mismo provocaba y temía. Flotaba entre nubes erráticas y hablaba conmigo mismo ante el espejo con la vana ilusión de averiguar quién soy. Era tal mi desvarío, que en una manifestación estudiantil con piedras y botellas, tuve que sacar fuerzas de flaqueza para no ponerme al frente con un letrero que consagrara mi verdad: Estoy loco de amor"




Extracto del libro "Memoria de mis putas tristes" de Gabriel Garcia Márquez

Frase de la película "La naranja mecánica"


"Qué paz, qué paz celestial, era la suntuosidad y la untuosidad hechas carne, como un pájaro de un raro metal celeste o como un vino de plata fluyendo en una nave espacial. La ley de la gravedad ya no cuenta para nada, mientras escuchaba, vi imágenes maravillosas. "

 (Alex al escuchar la novena sinfonía de Beethoven en su cuarto)


Frase de la película "La naranja mecánica" (Stanley Kubrick, 1971)

Fragmento del libro "Las ciudades invisibles" de Italo Calvino



Valeriy belenikin

"El infierno de los vivos no es algo que será: existe ya aquí y es el que habitamos todos los días, el que formamos estando juntos. Dos formas hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y convertirse en parte de él hasta el punto de dejar de verlo ya. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio."


Extracto del libro "Las ciudades invisibles" de Italo Calvino.

Fragmento del libro "Por quien doblan las campanas" de Ernest Hemingway

"Estaban tan juntos, que mientras se movía la aguja que marcaba los minutos, aguja que él no veía ya, sabían que nada podía pasarle a uno sin que le pasara a otro; que no podría pasarles nada si no eso; que eso era todo y siempre, el pasado, el presente y ese futuro desconocido. Lo que no ibana tener nunca lo tenían. Lo tenía ahora y antes y ahora, ahora y ahora. O ahora, ahora, ahora; este ahora único, este ahora por encima de todo; este ahora como no hubo otro, sino este ahora y ahora es tu profeta. Ahora y por siempre jamás. Ven ahora, ahora, porque no hay otro ahora más que ahora. Sí, ahora. Ahora por favor, ahora; el único ahora. Nada más que ahora. ¿Y donde estás tú? ¿ Y donde estoy yo? ¿ Y donde está el otro? Y ya no hay por qué; ya no habrá nunca por qué; sólo hay este ahora. Ni habrá nunca por qué, sólo este presente, y de ahora en adelante sólo habrá ahora, siempre ahora, desde ahora solo un ahora; desde ahora sólo hay uno, no hay otro más que uno;uno, uno, uno. Todavía uno, todavía uno, uno que desciende, uno suavemente, uno ansiadamente, uno gentilmente, uno felizmente; uno en la bondad, uno en la ternura, uno sobre la tierra (...)"
Michael Carson


Extracto del libro "Por quien doblan las campanas" de Ernest Hemingway.