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lunes, 30 de diciembre de 2013

Fragmento del libro "Tokio Blues" de Haruki Murakami.


"-Mis problemas no tienen que durar toda la vida. - Posé mi mano en su espalda -. Algún día
"Water", Wilhem Sasnal.
acabarán. Y cuando todo haya terminado, bastará con que reconsideremos el asunto. Bastará con que pensemos qué debemos hacer a partir de entonces. Y ese día tal vez seas tú quien me ayude a mí. No tenemos por qué vivir haciendo balance. Si tú ahora me necesitas a mí, me utilizas sin más. ¿Por qué eres tan terca? Relájate. Estás tensa y por eso te lo tomas así. Si te relajas, te sentirás más ligera.
- ¿Por qué dices eso? - La voz de Naoko sonó muy seca. Al oírla comprendí que había pronunciado las palabras equivocadas.
- ¿Por qué? - repitió Naoko, con la vista clavada en el suelo-. Si te relajas, te sientes más ligero, eso también lo sé yo. No hace ninguna falta que me lo recuerdes. Pero si ahora me relajo me haré pedazos. Desde hace tiempo he sido incapaz de vivir de otra manera, y todavía lo soy. Si bajara la guardia, aunque fuera una sola vez, sería incapaz de recomponerme a mí misma. Me haría pedazos y estos volarían con un soplo de viento. ¿Cómo puede ser que no lo entiendas? ¿Cómo puedes decir que cuidarás de mí si no comprendes eso?
Enmudecí.
- Me siento mucho más perdida de lo que puedas imaginarte. Perdida entre tinieblas y hielo..."


Extracto del libro "Tokio Blues" de Haruki Murakami.

Fragmento del libro "Porno" de Irvine Welsh.


Mark Ryden
"Me dirijo hacia el centro, dificultosamente entre un viento fuerte y tan frío que escuece, pensando en lo aburridos que son los tiempos que vivimos. Ésa es nuestra tragedia: nadie, salvo explotadores destructivos como Sickboy o sosos oportunistas como Carolyn Pavitt, posee auténtica pasión. Todos los demás están demasiado hundidos en la mierda y la mediocridad que le rodea por todas partes. Durante los ochenta la palabra clave era yo y en los noventa lo último, en el nuevo milenio es aparentar. Todo tiene que ser difuso y con su correspondiente coartada. Antes la enjundia era importante; luego el estilo lo fue todo. Ahora todo consiste en simularlo. Yo pensaba que eran auténticos."

Frase del libro "Porno" de Irvine Welsh.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Fragmento del libro "Memorias de una pulga" (autor anónimo).



"Venus y Cupido" de Peter Paul Rubens. 


"En efecto, lo que trabaja es, desde luego, la imaginación. La ley de los contrastes opera lo mismo en este caso como en todos los demás. La simple diferencia de sexos no le basta al sibarita; le es necesario añadir otros contrastes especiales para perfeccionar la idea que ha concebido. Las variantes son infinitas, pero todas están regidas por la misma norma; los hombres altos prefieren las mujeres pequeñas; los bien parecidos, las mujeres feas; los fuertes seleccionan a las mujeres tiernas y endebles, y éstas, a la inversa, anhelan compañeros robustos y vigorosos. Los dardos de Cupido llevan la incompatibilidad en sus puntas, y su plumaje es el de las más increíbles incongruencias".


Extracto del libro "Memorias de una pulga" (Anónimo).

Extracto del libro "La melancólica muerte del Chico Ostra" de Tim Burton.


Historia de "Palillo y Cerilla enamorados"


Tim Burton

"Palillo quería a Cerilla 
con un amor muy vehemente 
Amada su delgadez 
que veía muy ardiente 


Tim Burton

Entre palillo y cerilla 
¿puede arder una pasión? 
Así fue. Y en un segundo 
ella lo volvió carbón". 


Extracto del libro "La melancólica muerte del Chico Ostra" de Tim Burton (Con sus respectivas ilustraciones).

Fragmento del libro "Historias de cronopios y famas" de Julio Cortázar.


"PREÁMBULO A LAS INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA AL RELOJ.

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño
Jarosław Jaśnikowski
infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj. "



Extracto del libro "Historias de cronopios y de famas" de Julio Cortázar.

Wislawa Szymborska escribió...



Sam Spratt
"Por eso, no existe alegría sin una sombra de miedo, y no hay desaliento sin un atisbo de esperanza. La vida, por larga que sea, será siempre muy breve. Demasiado breve para añadirle algo".




Frase de Wislawa Szymborska en el libro de poesía "Paisaje con grano de arena".

Fragmento del libro "El extranjero" de Albert Camus.


"Sabía que vendrían al alba. En suma, pasé las noches esperando
Jaroslaw Jasnikowski
el alba. Nunca me ha gustado ser sorprendido. Cuando me sucede algo, prefiero estar prevenido. Concluí, pues, por no dormir sino un poco de día y durante todo el transcurso de las noches esperé pacientemente que la luz naciera sobre el vidrio del cielo. Lo más difícil era la hora incierta en la que, como yo sabía, acostumbraban operar. Después de medianoche, esperaba y acechaba. Mis oídos nunca habían percibido tantos ruidos, ni distinguido sonidos tan tenues. Puedo decir, por otra parte, que en cierto modo tuve suerte durante este período pues jamás oí paso alguno. Mamá decía a menudo que nunca se es complemente desgraciado. Yo le daba razón en la cárcel, cuando el cielo se coloreaba y un nuevo día deslizábase en la celda. Porque también hubiera podido oír pasos y mi corazón habría podido estallar. Aun si el menor roce me arrojaba contra la puerta; aun así, con el oído pegado a la madera, esperaba desesperadamente hasta oír mi propia respiración, espatantado de encontrarla ronce y tan parecida al estertor de un perro, al fin de cuentas el corazón no estallaba y había ganado otra vez veinticuatro horas".



Extracto del libro "El extranjero" de Albert Camus.