“Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida, en la cara de los cerdos los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente, del cerdo al hombre: pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro”
(Rebelión en la granja de George Orwell)
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