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| Christian Schloe |
Se acabaron los bocinazos era preferible ese estruendo que escuchar esa despelote en la calle; las puertas de los coches se golpean, gritan, se ríen, algunos cantan
ya qué tajada tienen y arriba sigue el follón. Me enferman,
tengo la boca pastosa
esos dos granitos en el muslo me aterran. Me cuido únicamente como productos dietéticos pero así y todo siempre hay alguien que los manosea con manos más o menos limpias la higiene no existe en este mundo, el aire es impuro no sólo a causa de los coches y de las fábricas sino a causa de esos millones de bocas sucias que lo tragan y lo vuelven a escupir desde la mañana a la noche;
cuando pienso que estoy sumergida en sus alientos tengo ganas de
huir al fondo de un desierto. Cómo conservar un cuerpo limpio en un mundo tan asqueroso?
uno se contamina por todos los poros de la piel y sin embargo yo
era sana y limpia, no quiero que me infecten. Si tuviera que meterme en cama ni uno se molestaría en cuidarme. Puedo dictarlas con mi pobre corazón fatigado, nadie sabría nada, me da miedo. Detrás de la puerta encontrarán una carroña apestaré me habré cagado encima, las ratas me habrán comido la nariz.
Sola vivir sola no quiero. Necesito un hombre, quiero que Tristan
vuelva, porquería de mundo gritan se ríen y aquí estoy consumiéndome de tristeza; cuarenta y tres años es demasiado temprano es injusto quiero vivir. La gran vida yo estaba hecha para eso: el cabriolé el apartamento los vestidos y todo lo demás. Florent largaba la pasta y nada de comedia —sólo un poco en la
cama cuando hace falta hace falta— quería nada más que acostarse conmigo y exhibirme en las discotecas elegantes yo era atractiva mi mejor época todas mis amigas reventaban de envidia. Me hace mal recordar esa época nadie me saca, me quedo plantada dejándome hacer encima. Estoy harta, estoy harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta.
Extracto del libro "La Mujer rota" de Simone De Beauvoir.

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